17-09-2026
Cartel Noticias

Crítica estreno de “Mujeres de ceniza”

17 de septiembre

Mujeres de ceniza

Teatro Rambal


Septiembre llegó a Utiel, llegó su Feria y Fiestas y como no podía ser de otra manera, también la cita ineludible, que cada año, ofrece la Agrupación Escénica Enrique Rambal.

En esta ocasión el pasado 4 de septiembre, la compañía se enfrentaba a Mujeres de Ceniza, una obra de Sergio Marcos y Martín Guerra, dirigida por Miguel Borja. Una historia con un protagonista que, curiosamente, nunca aparece sobre el escenario. Ricardo está ausente, pero su presencia lo ocupa todo. Está en las palabras, en los silencios, en los recuerdos y, especialmente, en las cuatro mujeres que se reúnen alrededor de su figura.

La obra gira en torno a él, a  Ricardo y cuatro amigas, aunque solo una es la esposa oficial, las cuatro tienen más en común de lo que nunca imaginaron, todas han tenido una relación con él.  Haciendo un guiño a Enrique Rambal, el artista utielano preside la escena con una fotografía, representando a Ricardo el protagonista invisible, fallecido hace un año. Clara la esposa «afligida» convoca a sus tres amigas en su casa, con la excusa de encontrarse muy triste, a partir de ahí tirará del hilo para dejar a cada una de ellas, totalmente expuesta ante la decisión de decidir entre el amor, la lujuria, la compañía o la amistad pura y sincera.

Una dinámica y divertida comedia que las cuatro actrices supieron llevar en la medida exacta, haciendo, que el lleno casi completo del Teatro Rambal, disfrutara desde el primer al último minuto, arrancando múltiples carcajadas y más de un aplauso a lo largo de la interpretación.

Rosa Díaz interpreta a Clara, la viuda y, aparentemente, la más serena de todas. Una serenidad que, poco a poco, fuimos descubriendo que tiene mucho más detrás. Rosa construyó un personaje contenido, pero con una resaltable capacidad para introducir sus irónicos golpes cuando más duelen. Clara ha esperado exactamente un año para reunir a sus tres mejores amigas y parece tener muy claro qué quiere decirles. O quizá sería más acertado decir qué «lo que quiere que descubran». Una interpretación que a priori puede parecer lineal, pero que lleva la hebra contundente que une la historia y que la actriz resolvió de excelente forma.

Estela, a quien da vida Juli Marzo. Es probablemente la más desconfiada del grupo, siempre alerta, siempre sospechando que detrás de cada palabra hay algo más. Sus intervenciones aportaron buena parte del componente humorístico de la obra,  lo hace jugando con algo que funciona especialmente bien: decir aquello que quizá nadie debería decir… y hacerlo justo en el peor momento. El público lo agradeció con sus risas y aplausos, un papel solventado por Juli Marzo con alta nota y que le iba como anillo al dedo.

Ana García interpreta a Teresa, una mujer que parece vivir con pocas ganas de pedir permiso a nadie. Es directa, libre y sin demasiados filtros. Un personaje que podría haber caído fácilmente en determinados tópicos, pero que Ana consigue llevar por otro camino. Su Teresa tiene carácter y un carisma que se hace notar cada vez que entra en escena. Y, sobre todo, consigue que no sea sencillo anticipar qué va a hacer o decir a continuación. Ana García no falló, nos dejó una exquisita Teresa que complementó perfectamente a sus compañeras.

La última en incorporarse al encuentro es Isabel, interpretada por Julia Ballesteros. Isabel es bohemia y, quizá, también más próxima emocionalmente a lo que muchos espectadores podemos sentir ante lo que está ocurriendo. Isabel no termina de comprender la tranquilidad de Clara, al saber que sus amigas han sido amantes de Ricardo,  e cuesta aceptar esa aparente entereza de una mujer que acaba de perder a su marido y, de alguna manera, intenta despertar en ella aquello que cree que debería estar sintiendo: la tristeza, la rabia, el dolor… incluso ese fuego que parece haberse quedado escondido.

Julia Ballesteros ofrece una dulce ligereza al elenco, una ternura que atraviesa al resto de personajes y supo transmitirnos al público asistente.

En definitiva, éxito rotundo, del montaje dirigido por Miguel Borja, que acaba de echar a caminar y ya tiene varias representaciones en su calendario, el público seguirá disfrutando de una hora y media de teatro bien cuajado, con una agradable escenografía  que deja todo el protagonismo a las cuatro actrices, a la diversión, al humor negro y a un encuentro entre amigas que no dejará indiferente al espectador.

El estreno coincidió con el comienzo de las fiestas utielanas, el público respondió tal y como tiene acostumbrada a la Agrupación Escénica Enrique Rambal, con un lleno casi completo y es que el teatro en Utiel está vivo, muy vivo, se nota en las tablas y se siente en el patio de butacas cada vez que hay una actuación.



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