03-11-2026
Cartel Concurso

Residencia ST de Grupo Alhama Teatro

1 de noviembre de 2026

Corella (Navarra)


El Rambal olía a teatro desde primera hora de la mañana. Gran parte de las butacas vestían esa banda azulona en la que bien puede leerse la palabra “abonados”. Y eso, visto desde el escenario, en horas previas a una nueva interpretación impone, pero, sobre todo, concentra al actor y a la actriz, lo pone en situación sabiendo que, en unas horas, cada uno de esos acolchados sillones estarán ocupados por alguien con un único fin: que le hagan disfrutar.

Y es ahí donde entran en juego nuestros amigos y compañeros del grupo Alhama Teatro, llegados desde Corella, en Navarra.
Un grupo que vino con la intención de disfrutar y hacer disfrutar a todo el público asistente. A cambio, se llevaron una calurosa y afectiva ovación final, como colofón a un gran trabajo y a una tarde de carcajadas compaginada con momentos de mayor carga emocional fruto del desarrollo de la obra.

Y es que, el grupo Alhama Teatro vistió las tablas del Rambal de peculiar residencia. Residencia ST fue el lugar donde cualquier cosa podía ocurrir. Un centro al que se podía entrar, pero nadie sabía salir. Un sitio altamente secreto.

Cuatro ancianos, tres de ellos varones y una mujer, se convertían en momentos en superhéroes, con poderes que nada que tenían que ver con lo que podrían haber sido en su juventud.

Metamorfo, Sympathy, Trueno y Mento fueron los personajes y grandes responsables de que Utiel disfrutara de una tarde amena y agradable de teatro.

Sympathy, interpretada por Mónica Garbayo, nos dejó grandes momentos que arrancaron la carcajada del respetable. Su papel estuvo marcado por su peculiar poder y por la gran destreza sobre el escenario de Mónica.
Por su parte, Metamorfo, a quien daba vida Manuel Izal, nada más salir a escena nos dejó muestras de su gran arte interpretativo, con ese temblor de manos y cuerpo en general, propio de la edad, que mantuvo durante más de una hora.

Álvaro Navarro dio vida a Trueno. Su particular superpoder, producto de los gases corporales, y una sordera que le hacía malentender cualquier palabra, dieron como resultado graciosas confusiones ante las que nuestro fiel público respondió también con su risa.

En cuanto al cuarto superhéroe, Mento (Javier Fernández), con menor movimiento en escena, fruto del uso de la silla de ruedas en la que se presentó, pero con un gran papel interpretativo, cobró relevancia conforme avanzaba la obra.

Idoia Sanz y Miguel Ayala, quienes se pusieron en la piel de Elda y Pedro respectivamente, fueron los encargados de completar este elenco que, aunque no numeroso, sí perfectamente conjugados en escena.

Y eso, también es gracias a la gran labor de dirección de Rebeca Sanz. Rebeca supo darle valor a cada uno de los personajes para que cobraran la relevancia necesaria en el momento adecuado.

Sin duda, una divertida tarde de domingo en la que nos llevamos para el recuerdo esa Residencia ST convertida en Resistencia de quienes en un momento fueron jóvenes y dejaron de ser visibles a pesar de sus vivencias, con o sin poderes.

Imágenes cedidas por Eva Monzó



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